Los ositos de peluche siempre son especiales para un niño, no sé realmente por qué, pero todos tenemos algún peluche gravado en nuestro corazón. Un peluche que ha estado con nosotros en todo momento: cuando estábamos enfermos, cuando teníamos miedo en mitad de las noches, cuando estábamos tristes, cuando estábamos felices, cuando jugábamos...
Todos tenemos un pequeño animalito en nuestro corazón al que, por muy de peluche y sin vida que sea, le queremos un montón!
Alguno ha sido capaz de tirar ese peluche? seguro que lo seguís teniendo guardado en alguna parte...Yo nunca he tirado ningún peluche, estuvieron en tantos momentos de mi vida con migo que sería como tirar una parte de mi infancia a la basura. Si que he regalado peluches a otras niñas para que los disfruten tanto como los disfruté yo, porque todos tenemos derecho a ser felices.
¿Qué tendrán esos animalitos que se hacen querer tanto? ¿Por qué le cojemos tanto cariño a un objeto sin vida, inanimado? Supongo que es una de esas cosas que no tienen explicación, sólo las sientes, es la parte mágica y misteriosa del amor, que no tiene ningún sentido.
Aunque nos creamos muy mayores seguro que todos en más de un momento hemos deseado volver a agarrar a ese peluche tan especial, darle un fuerte abrazo y decirle cuánto le hemos echado de menos; pero nos creemos demasiado maduros para hacer eso, pero si somos tan maduros... ¿por qué hay momentos en que necesitamos a nuestros fieles amigos de peluche? simple: porque no somos más que unos niños jugando a crecer. Y en el fondo creo que nunca dejaremos de ser niños, todos tenemos nuestros ataques de infantería, seguro que más de una vez habéis visto a algún adulto portarse como un niño, eso es porque en el fondo nunca dejamos de ser niños y, por lo tanto, nunca dejaremos de querer y necesitar a nuestros peluches. Podemos sustituirlos por un móvil, un ordenador, el televisor... pero es IMPOSIBLE sentir por eso lo que sientes por tu peluche, porque a ellos nunca les contaste tus miedos, tus secretos más íntimos, sus sentimientos más profundos...pero a tu peluche sí, porque sabías que él era un amigo fiel y nunca se lo contaría a nadie. Y el tiempo ha pasado y él aún nos es fiel, pero...¿le somos fieles nosotros?
No hay comentarios:
Publicar un comentario