Sabéis esos días en que te despiertas con una sonrisa y te vas a dormir con una lágrima? No entiendo cómo un día en que te parece que nada puede salir mal se acabe transformando en un día en que todo sale del revés.
Hoy es un día de esos para mi. Es un día en que me desperté feliz, pensando que todo iba a salir bien, y a medida que pasaba el día, todo fue de mal en peor, pero por muy mal que esté, no pienso desperdiciar ni una sola lágrima. Hoy recordé muchas cosas, experimenté muchos sentimientos, sentí tantas emociones... que he terminado por no saber cómo estoy.
Es un día que quiero chillar, saltar, llorar... Siento que si me quedo quieta un instante recordaré todo, por lo que quiero no parar nunca de moverme, de saltar con la mente en blanco; para no tener que recordar nada, porque si lo hago sé que terminaré por llorar... y eso no pasará, hoy no.
Me he dado cuenta de que lo he pasado muy mal últimamente y que, por un día, quiero ser feliz, vivir sin preocupaciones, no pensar en nada, disfrutar con la gente que realmente me quiere.
Este día me sirvió para darme cuenta de que he hecho muchas cosas mal, por eso os quiero pedir perdón. Perdón a los que herí, a los que hice sentir mal, a los que insulté, a los que mentí, a los que hice daño sin saberlo... Perdón a todos a los que alguna vez hice algo malo.
Al igual que he pedido perdón, también quiero darle las gracias a todas aquellas personas que han sabido cuándo he necesitado un abrazo y me lo han dado, que me han aconsejado, apoyado y consolado. Gracias a todos los que han estado junto a mi todo este tiempo, porque si no fuese por ellos ahora no sería la persona que soy; vosotros me habéis hecho fuerte, segura. Gracias y perdón.

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