Es curioso que los días que más rodeada estoy de gente, son los días que más sola me siento. Miro a mi al rededor y veo que todo el mundo es feliz, y en lugar de alegrarme por ellos como suelo hacer, me entristece no poder compartir su felicidad.
A veces me siento egoísta por sentir envidia de la felicidad de los demás, sé que no debería fijarme en ellos, sino que debería tratar de ser feliz por mi cuenta, pero es algo que no puedo evitar. Cuando estás mal y todos a tu al rededor son felices, sientes envidia, es algo inevitable, a todos nos pasa.
A veces tratamos de encontrar la felicidad en los demás, tratamos de olvidar nuestros problemas escuchando las alegrías del resto, pero creo que realmente lo único que conseguimos de esa manera es entristecernos más, ya que nos damos cuenta de que tienen la felicidad que nosotros tanto ansiamos; por lo tanto, en lugar de tratar de alimentarnos de su felicidad deberíamos pedirles ayuda para solucionar nuestros problemas y así poder estar contentos como ellos.
Es verdad que hay veces que, por no herir a los demás, anteponemos su felicidad a la nuestra. Eso está bien si lo haces una ve, pero si toda tu vida la pasas intentando que todos tengan la felicidad que tú no tienes, no te servirá de nada. Lo primero que debemos hacer si queremos ayudar a alguien debe ser ayudarnos a nosotros mismos. ¿Cómo pretendemos solucionar los problemas de los demás si no hrmos solucionado los nuestros?

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