Hoy pensé en ti, y en como sería besarte, agarrarte de la mano, tumbarme a tu lado, y besarte otra vez. Esta noche estoy pensando en ti, y en como sería besarte, dejar que mis manos jueguen con tu pelo, llevarte el desayuno a la cama, acurrucarme contigo, y besarte otra vez. Mañana pensaré en ti, y en como sería besarte, ver la tele contigo, bailar contigo, y besarte otra vez.
Cuando me fui a dormir anoche, tenía ganas de besarte, y cuando me desperté esta mañana, esa sensación seguía ahí. Supongo que es porque volviste a aparecer en mis sueños. Por el agua, en mis brazos, eras real. Mis sueños eran largas olas de imaginación. Fuimos al mar, con cada ola me enamoré más y más de ti. De todas formas, eras granular, como la arena. Me desperté, y odié. Pues quería volver, volver a mi cabeza. Contigo. Pero eres una ilusión. No estábamos en el mar, ni en la cama, ni corriendo entre los árboles. Nada es real, aparte de mi amor por ti. Y a veces me pregunto si merece la pena luchar por amor, y entonces recuerdo tu cara y estoy lista para la guerra. Porque quererte es muy fácil, lo puedo hacer dormida, sueño contigo tan a menudo que es como si nunca te fueses.
Confieso que tengo celos de la luna, porque conoce todos y cada uno de los pensamientos secretos que tienes a las 5 de la mañana; y de tus sábanas, que pueden tocar cada parte de ti cuando estas quedándote dormido, mientras yo observo esta almohada vacía esperando que tu cuerpo la caliente. Pero el sol, él es el que más suerte tiene de todos; cuando estás atontado, medio dormido, que ni siquiera te das cuenta de lo guapo que estás, él besa tus labios con luz.
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