Mis disculpas

26 sept 2013

Simplemente no soy lo suficientemente buena para nadie. No soy lo suficientemente buena hija, ni hermana, ni nieta; mi familia siempre espera tanto de mi y me compara constantemente con otros miembros de la familia. Simplemente no puedo ser quien quieres que sea, y lo siento, de verdad. Estoy viviendo día a día y siento no poder ser lo que queréis.
Eso es todo cuanto puedo decir, perdón. No soy una buena amiga tampoco; digo esto porque mis amigas más cercanas me han reemplazado. Tal vez no lo hayan hecho intencionadamente pero desde luego me siento reemplazada. Digo esto al menos dos veces al día y todo el mundo se lo toma a broma. No es una broma. Es como me siento. Supongo que nunca soy suficientemente buena amiga. No importa lo que haga o para quién esté ahí cuando me necesite, mis amigas siempre eligen a otra persona; alguien mejor. Una amistad no se debería sentir como una competición pero cada día, me levanto y pienso "¿cómo voy a impresionar a mis amigas hoy?" Y siendo sincera, es triste. No debería sentirme así. Pero por supuesto nada cambia y eso es triste también.
La moraleja de la historia es: no te hagas cercana nadie y no te decepcionarás.

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