Aquí está. El momento después del final. La frase de después del punto. La palabra después de que todo lo que tenía que haber sido dicho haya sido dicho, leído, oído, escrito, abandonado y olvidado como siempre ocurre. Dejado de lado y tirado al aire. Perdido entre polvo que revolotea por el aire hasta nuestros ojos y oídos. Todos estos finales, volando por el aire a nuestro alrededor, cayendo en lluvias torrenciales con hojas y problemas que ensucian los días y los tejados. Todos estos finales, contaminando el aire y el cielo, cayendo como diluvios de lluvia ácida que destroza y mata.
Casi no importa. Una vez que todo ha terminado y tú estás en ese después-del-último momento donde todo el mundo está volviendo a levantarse y a andar sin rumbo. Toda la sangre desvanecida, todo el tiempo desperdiciado y transformado en polvo. Ese era el último momento; todo ha terminado ahora. Ese fue el último momento.
El final por fin ha terminado. Todo por fin ha terminado.
Todo el mundo se va a la cama. En las esquinas de habitaciones y armarios, en los bordes de las camas mientras la lluvia cae. Mientras el cristal se rompe en trocitos; el cristal se ha hecho trocitos. Y nos quedamos mirando el montón de cristal en nuestros pies, recogiendo trocitos de nuestra piel, limpiando la sangre.
Cuando nuestros pies han tocado el suelo, después de que hayamos saltado, después de habernos caído.
Después del final, nada se siente tan real como solía ser antes.
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