Viejos pensamientos

10 nov 2014

Sé que no es nada que un pasaje de avión o un viaje en coche no pudiera arreglar, pero por dios, no puedes entenderlo a menos que hayas estado ahí, a menos que lo hayas sentido. Es ese sentimiento que azota tu pecho cuando los dos por fin os dais las buenas noches tras haber estado escuchando vuestras voces durante el último par de horas, y te preguntas por qué cada vez que decís buenas noches suena como un adiós. Es cómo a pesar de que los dos acabáis de tener una conversación increíble, tus ojos empiezan a llenarse de lágrimas porque una vez que cuelga estás sola otra vez. No solo físicamente, pero mentalmente, emocionalmente. Estás sola. Es cómo un mensaje de buenos días sustituye a un beso de buenos días, y cómo un ''¿qué estás haciendo?'' reemplaza estar dados de al mano. Es cómo ninguno de los dos puede evitar hablar de cómo pasareis cada segundo cuando por fin estéis juntos, cómo un beso será más que un beso, cómo un abrazo es algo que durará horas en vez de segundos, y cómo mirarse en los ojos del otro será más como analizar cada punto marrón oscuro en su iris. Es cómo sabes que una vez que puedas tocar su piel será como tocar la luna, y cada pequeña peca será tu estrella sobre la que pedir un deseo, solo tuya. Es cómo descubrirás nuevas galaxias en su risa. Piensas en todo esto, todo el día, todos los días, en cada momento, incluso cuando los dos estás perdidos en conversaciones, pensarás en ello. Y eso es lo que te da fuerzas para aguantar, para seguir adelante. La promesa de que cada vez que veas la luna, estás un paso más cerca de verlo pronto. Así que cerrarás tus ojos llorosos, y soñarás con tenerlo entre tus brazos. Una vez que te levantes habrá un mensaje ''buenos días...'' y vuestro amor se despertará una vez más, y nadará por océanos, escalará las montañas.

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