Cuando veo tu mirada,
cuando veo tus sonrisas,
algo cambia en mi
y me siento a salvo.
No sé qué me pasa,
por qué no puedo
dejar de sentir esto
cada vez que te veo.
Aún cuando no estás cerca,
estás en mi cabeza.
Por mucho que intento
sacarte de ahí,
tú no te vas. Nunca.
Siempre he intentado
evitar sentir esto.
Siempre he sabido,
que algún día lo sentiría.
Nunca pensé que serías tú.
Pero entonces,
me doy cuenta
de que tus miradas,
tus sonrisas,
no son para mi.
Si solo pudieras
ver que ella no te mira,
que ella no te entiende,
que ella no te quiere,
como lo hago yo.
Y, no importa cuánto lo intentes
ella nunca se fijará en ti.
Igual que tú,
no importa lo que haga,
nunca te fijarás en mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario