Pensamientos a las 2am

27 jun 2013

Os voy a contar una pequeña historia. Ahora mismo tengo dieciséis años y medio, soy prácticamente una niña. En estos dieciséis años he tenido tres novios importantes, por así decirlo. El primero fue mi primer amor ¿cómo olvidarlo, verdad? Me hizo realmente feliz. Pero el destino no estaba de nuestra parte; tuvo un accidente, y murió. El segundo fue el mayor error que jamás he cometido, me hizo mucho daño, no sólo sentimental, y me ayudó a entrar en algo que me destrozaría muchos años de mi vida. El tercero fue no sé si un error o una buena idea que salió mal... Era mi mejor amigo, me hacía sentir feliz, me ayudó con todo cuanto estaba en su mano y más. Creo que nunca me he sentido mejor que cuando estaba a su lado. Sin embargo, los sentimientos que debían aparecer... simplemente no estaban, y supongo que a él le pasó igual. Nos esforzamos tanto en sentir lo que no sentíamos que nos olvidamos de lo que si sentíamos, nos olvidamos de todos esos años de amistad, de confianza, de amor; un amor distinto, cierto, pero amor al fin y al cabo. Después de un año de relación supongo que ninguno de los dos podía aguantar más, y él tomó la iniciativa acostándose con una amiga mía. La verdad es que yo siempre fui bastante rencorosa, me vengué de ellos tanto como pude; no sólo conseguí que ninguno de nuestros amigos volviese a hablar a ninguno de los dos, sino que además me lié con el hermano de mi entonces ex novio, que daba la casualidad de que a mi amiga siempre le había gustado. Desde ese momento me convencí a mi misma de que el amor era algo que nunca iba a cruzarse en mi camino. Empecé a usar a los chicos justo como siempre había oído que hacían ellos. Para mi las relaciones de más de una semana eran pura fantasía...
Un año después mi último ex volvió a ponerse en contacto conmigo, al parecer estaba arrepentido y quería intentar recuperar nuestra amistad. Sin embargo yo no estaba muy por la labor, le traté mal y le alejé de mi vida. Lo gracioso de todo esto es que una de las cosas de las que más me arrepiento, es haber actuado así.
Lo que supongo que de alguna manera quiero decir con todo esto es que no es cierto que el amor no exista, no es cierto que haya personas que simplemente nunca lo vayan a conocer. El problema con el amor reside dentro nuestro. El problema con el amor es que le tenemos miedo. Vivimos toda una vida escuchando cómo el amor es lo que mantiene todo unido, cómo es lo único que da sentido a la vida, cómo es todo lo que necesitas para ser feliz. Y aún así nos da miedo. Cuando por fin encontramos el amor que tanto ansiamos en buscar nos asustamos, porque nos damos cuenta de que tal vez no sea real. Pensamos en qué pasaría si todo aquello que siempre te ha animado a seguir adelante, todo aquello que siempre te ha hecho feliz, todo aquello en lo que siempre has creído... De repente no existiera. Lo tienes delante tuyo y no puedes ni mirarlo, porque cabe la posibilidad de que al mirar no haya nada, sólo una gran mentira que te hizo soñar.... Porque, al fin y al cabo, ¿qué es el amor sino un sueño? Es simplemente eso, una fantasía, algo que idealizamos para no sentirnos solos o perdidos, para sentir que hay esperanza, algo que nos hace sentir bien, que nos hace sentir vivos. Y entonces, ¿qué importa si el amor es un mísero sueño o una realidad? ¿No podemos simplemente seguir soñando con él e imaginando que su existencia es real y que se encuentra en alguna parte, en lugar de asustarnos y salir huyendo cada vez que parecemos acercarnos a él?
¿Sabéis cuando la gente dice que siempre sigas tus sueños? Yo creo que el amor es ese sueño que siempre, no importa lo que pase, merece la pena seguir. Y si una chica que no puede mantener relaciones de más de una semana os dice que no os deis por vencidos nunca y que siempre sigáis el mayor sueño de todos los posibles, que por si alguien aún no se ha enterado es el amor, entonces creedme, que es algo que vale la pena seguir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario