La chica de pelo azul se sienta en primera fila. Fingimos no verla, pero lo hacemos. Su pelo, es tan... distinto. Estamos extrañados de ver ese color eléctrico lucir tan natural en el pelo de alguien.
Por supuesto nos preguntamos por qué. Esa es la pregunta que todos nos hacemos. ¿Es algo político, una llamada de atención, una marca de rebeldía, una enfermedad mental, una broma no tan graciosa, un intento de ser ''guay'', un horrible error, un tipo de moda?
¿Por qué? Nos preguntamos a nosotros mismos, preguntamos a los demás.
Su pelo, es muy azul.
Nos preguntamos si ahora deberíamos teñirnos el pelo. La chica de la primera fila parece tan segura de sí misma, como si supiese lo que está haciendo. Tal vez deberíamos seguir su ejemplo. Si el pelo de todo el mundo fuese azul, ya no extrañaría más.
Fingimos ignorar a esta chica y la evaluamos. No nos gustan las cosas que se salen de lo corriente. No nos gusta la inconsciencia. El pelo azul no es normal y debemos saber por qué está aquí.
Nuestra consideración del pelo azul durará horas, días, semanas. Hablaremos de esta chica de la primera fila dentro de años, intentando una vez más comprenderlo. No estamos conformes con esto, no nos gusta sentirnos así. Se supone que todos debemos ser iguales, pero esta chica ya no es igual. Está mal, pensamos.
Por supuesto cuando nos lo preguntamos no pensamos en la solución más simple de todas: tal vez la chica de la primera fila lleva el pelo azul porque le hace feliz. Por supuesto que no pensamos en eso - sería demasiado fácil.
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