Hay amigos con los que nunca volverás a estar en contacto, a pesar de que ese fantástico verano que pasasteis juntos y esos amigos aún sean un buen recuerdo. En una pequeña cajita negra llena de coloridos recuerdos de puestas de sol, encontré un momento realmente especial con amigos.
Ese verano estuvo lleno de emociones; niños, mejor dicho, jóvenes, que volaban tan cerca del sol, incansablemente intentando atraparlo. Éramos tan inocentes, demasiado inocentes para entender que una amistad puede no durar por siempre; demasiado tontos para tomarnos los viajes de vuelta como pruebas de amistad. Los días estaban en calma y en las tardes en las que no había mucho sol, nos escondíamos entre las sombras de los edificios deseando que las nubes cubriesen el sol para sentir que estábamos juntos hasta tarde. Sonrisas en amigos durante la diversión del verano, como una felicidad que podría durar por siempre.
Los anocheceres parecían llegar más rápido que de costumbre, y mirábamos el sol esconderse. En ese tejado con vistas perfectas de la ciudad, nos enfrentábamos al viento sin miedo. Con un cielo preciosamente pintado con colores de puesta de sol al fondo, la Polaroid nos capturaba - a nosotros, en ese momento perfecto que nunca volveríamos a experimentar.
Me gusta la vista nocturna que compartimos, el viento que soplaba entre nosotros, el sonido de las olas rompiendo, los juegos a los que jugábamos, el amor que compartimos, las conversaciones sobre nuestra vida al volver a casa. Me gusta todo sobre esos días y ese verano.
Las risas de ese verano siguieron resonando en los veranos siguientes, esos veranos sin aquellos amigos - amigos del pasado.
Mis amigos, os echo de menos y quiero a todos y cada uno de vosotros; aunque ya no seamos muy cercanos, desde ese verano.
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