Cansada. Agotada. Me estoy hundiendo; no, me están hundiendo. Vencida. Me estoy rindiendo a la derrota. No puedo respirar. Intento luchar pero soy demasiado fuerte, estoy demasiado cansada, demasiado vacía. No puedo escapar. La superficie desaparece. Una fina capa de desolación...
Una voz chilla en mi interior, sonando en mis oídos. Un sonido distinto, uno que es rápido y turbulento, corre hacia me a una velocidad vertiginosa. Abro los ojos, mareada. Reflejos de personas comienzan a surgir; oh, mi tren está aquí. Solo ha sido una confusión. La verdad, es que me gustaría poder decir que solo ha sido una alucinación. A penas puedo admitir lo que me ha pasado. Era la realidad no hace mucho.
No importa ahora. Mi vida ha vuelto a la normalidad. Pero el sentimiento de hundimiento sigue en lo más profundo de mi corazón y mi pecho.
Estoy en el camino al éxito. No puedo rendirme. No se repetirá esa situación. No me voy a dejar pasar por eso otra vez. No puedo hacerlo. Tengo que centrarme y mantenerme ocupada. Voy a seguir adelante t demostrar que esto no me define, y mucho menos me dominará. Solo tengo que seguir adelante.
Soy Marta. No Marta la que parece triste todo el tiempo. No Marta la que sufre todo el tiempo. No Marta la chica sin vida. Marta.
Este tren es un viaje en una única dirección a lo que necesito- una vida fuera de mi cama. Lo voy a conseguir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario