Una persona me preguntó qué es lo que me gusta de él, y eso me hizo darme cuenta de que nunca me paré a pensarlo, porque nunca tuve que hacerlo. Simplemente, de alguna manera, siempre supe que estaba atraída hacia él, como si la gravedad me acercase a él cada vez que me alejaba.
Así que dije "Me gusta porque desde el momento que lo conocí, todo encajó. No fue necesario crear un muro ni derribar paredes, todo salía sin esfuerzo. Me reía de sus bromas y él de las mías, incluso cuando no eran graciosas pero a nosotros nos causaban gracia y supongo que eso es importante. Me gusta el hecho de que no tenía que esforzarme por mantener una conversación, fluía con facilidad; y no sentía la necesidad de cerrar la boca cada vez que decía una estupidez y él nunca pensó que yo necesitase mejoras. Él entendía, o al menos hizo su mayor esfuerzo para entender las cosas que me pasaban con mi familia y mis amigos y conmigo misma. Y con las cosas que no entendió, escuchó.
Él escuchaba todo atentamente y lo recordaba todo. Como una vez que estábamos tomando helados y dijo que quería que probase el suyo, pero que sabía que la vainilla me sentaba mal además de no gustarme así que no me ofrecería. Pensé que era muy agradable por su parte, ya que nadie nunca se acuerda de qué comidas como y cuáles no, aunque se lo recuerde un millón de veces. Pero él sí, y solo se lo había mencionado una vez. Nunca se lo tuve que recordar.
Me gusta cómo funciona su mente. Me gusta cómo funciona su cabeza, un poco más madura que la de nadie que jamás haya conocido. Me gusta que se preocupe más de los domingos por la mañana que de los viernes por la noche. Me gusta que le gusten los Happy Hours pero que pueda soportar una semana llena de trabajo hasta las mil de la noche. Él es el hijo que cualquier madre querría tener, aspira a ser alguien importante un día, aunque yo creo que ya tiene más de la mitad del camino hecho. Y es un niño de mamá, y eso me encanta mucho más.
Por encima de todo, de verdad me gusta por la manera en que me hace mejor. Me hace querer ser una persona mejor. Él, es un niño de oro. Es tan bueno; una amiga una vez me llamó santa, pero comparada con él soy Satán. Me motiva a encontrar mi propio lugar, a trabajar por mi futuro, y a nunca rendirme. Una vez me pidió que le enseñase lo que escribí de él y le dije que no, pero en mi cabeza estaba pensando sí, por favor sí.
Con él nunca tuve que ser una versión más relajada de mi misma. No me importaba cómo de fuerte me reía o cómo de mal sonaba, era yo misma. Era libre. Y tengo que decir, lo que más me gustaba de él era que siempre me daba una respuesta en lugar de una excusa, sin importar cuántas preguntas hiciera, y las que estaba asustada de preguntar."
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