1. Te dirá que te quiere. Te dirá que tus ojos le recuerdan a las tardes de finales de julio que calentaban su piel el verano pasado y que tus labios le recuerdan a la delicada curva de una rosa, pero no se quedará para ver caer los pétalos cuando llegue el invierno. Te dejará en el frío de enero, con la brisa invernal paralizando tus manos y pies. Se olvidará de todo lo que de dijo una vez. Perdónalo. Pero no dejes que te destruya.
2. Está bien estar triste. Está bien llorar. Está bien sentir que el mundo entero se te está hundiendo a las 2 de la mañana cuando estás sola en tu habitación y todo cuanto puedes hacer es recordar la forma en que solía abrazarte cuando sentías que no podías respirar. Tus manos se sentirán vacías sin sus dedos enredados con seguridad entre los tuyos, pero debes recordar que no necesitas su tacto para sentirte viva. Sécate las lágrimas y vete a dormir. Estarás bien por la mañana.
3. Algunos días la manera en que te mira cuando os encontráis será suficiente para crear un fuego en tu interior. Te sentirás perdida en sus ojos, como si te atravesara con su fría mirada. La familiaridad de sus ojos en los tuyos no merece que tu frágil corazón se convierta en cenizas. Mantén la cabeza bien alta y echa los hombros hacia atrás. No te dignes a mirarlo. Eres mucho mejor que eso.
4. Su olor se mantendrá, escondiéndose entre tus sábanas y almohadas, impidiendo que duermas cuando todo lo que quieres hacer es descansar los ojos. Su presencia se colará en cada rincón de tu habitación, las sábanas de tu cama se llenarán de nostalgia y recuerdos perdidos. Lava las sábanas . Lávalas seis veces. Lávalas una y otra vez hasta que puedas dormir en tu cama sin que su recuerdo aparezca en tu cabeza. Elimina su rastro, elimina cada parte de él que siga presente. Esos pedazos de él no te pertenecen. Ya no.
5. Pasarás noches sin dormir y llorando y vomitando en los baños y temblando cuando estés a su lado y tu madre golpeará la puerta del baño tras haber pasado cuatro horas llorando tumbada en la bañera pero cielo, debes recomponerte. Recoge tus pedazos y reconstrúyete aunque te tiemblen las manos. Te sentirás rota, y las cicatrices que recorren tu pecho serán la prueba. Querrás morir. No lo hagas. No debes dejarle ganar. Esta batalla es tuya, y saldrás de ella mas fuerte de lo que él te hizo sentir nunca.
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